¡Bonita!
Mi alma tórrida y aguerrida te busca
entre los páramos para saciarse.
En silencio te imagino como eres:
el verano del follaje y las azaleas
picoteando uvas dulces y pistilos.
Llenas pájaros y zurces alas en las nubes.
Emigra mi alma a cualquier rincón para buscarte.
El trino de la lejanía, suave y delicado
se esparce, sacude y hace eco.
¡Bonita!, te imagino como eres.
Mi alma se complace y vuela incógnita para saciarse.
Arte y vuelo se conjugan
y te escapas entre plumas, alas y enramadas,
lúcida y coqueta, indómita y endeble,
taciturna y sonrojada.
Te imagino atrapada en la espesura.
Trasluces los colores y los mezclas,
aromática y seductora, trigueña flor en vilo.
Mi alma excitada te dibuja como eres…
Te quiero como el sol a la mañana.
Te quiero como la flor a sus raíces.
Te quiero como la arena al mar que la baña.
Te quiero desde que a mi vida viniste.
Te quiero cuando por las noches te sueño.
Te quiero cuando en el día te pienso.
Te quiero bajo este cielo eterno.
Te quiero cuando a mi lado te siento.
Te quiero mientras la luna se baña en el mar.
Te quiero mientras la rosa abre sus pétalos.
Te quiero porque tú desnudas mi alma.
Te quiero porque mi corazón solo dice que te ama.
Te quiero como las gotas al rocío.
Te quiero como el fuego a sus llamas.
Te quiero como la escarcha al frío.
Te quiero como el día a la madrugada.
Que no te asombre...
si al mirar la belleza de una rosa
o al mirar al cielo ¡o cualquier cosa!
de pronto... digo tu nombre.
Que no te asombre...
si en una noche de luna llena
o al imaginar tú mirada serena
de pronto... digo tu nombre.
Que no te asombre...
que en cada estrella que cuento
o al escuchar reír al viento
de pronto... digo tu nombre.
Y si eso te parece poco
¡te digo que no te asombre!
que la gente me llame... loco…