La Danza Conchera o de Conquista Es un ritual de origen prehispánico que permanece vigente hasta la actualidad. Ha soportado los ataques de las épocas de la Colonia, la Independentista, la Imperialista, la Reformista, la Revolucionaria, la Moderna y la Postmoderna.
La Danza resistió las invasiones española, francesa y, principalmente, las constantes y permanentes norteamericanas.
Sin embargo, es un hecho que con su férrea tradición la Danza Conchera se mantiene inconscientemente como un baluarte de la guerrilla indígena (sin que los que estamos ahí seamos precisamente indígenas), porque por su misma praxis pone en tela de juicio todos esos valores mercadotécnicos y consumistas propios de una sociedad configurada para destruir la naturaleza y vivir esclavizada por los monopolios transnacionales; y sus integrantes, los Danzantes, los introduce en el dilema de un rompimiento de los esquemas mentales, encontrando en la Danza respuestas inconscientes al peculiar vacío del yo-interior.
Es una Danza que pudo ser capaz de sobrevivir clandestinamente sin faltar nunca a sus ‘obligaciones’ de participar en las fiestas que históricamente han existido en todo el territorio mexicano.
Una Danza que tiene la virtud de coexistir armoniosamente con la naturaleza, no solamente la medioambiental sino también la del cuerpo y alma, propia del ser humano.
Una Danza que conoce los códigos celestes y divinos, aquellos con los cuales se hace conocer el Dador de la Vida, que son las manifestaciones de su existencia, contiene los símbolos que nos hablan de la grandiosidad del conocimiento de nuestros ancestros que supieron leer los biorritmos del cosmos, del padre Sol, de la Madre Tierra, de sus hijas, la Luna, las Estrellas y Venus.
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