n.n El tan solo asintió con su cabeza, el momento era tan placentero que entre más retardaba el clímax más perfecto era, así que le dije,
-Cuando estés apunto de llegar, me dices, para hacértelo despacio y que lo sientas mejor- -No, despacio no Frankie, rápido más rápido- -Ansioso, ya vas a ver como se siente- -¡Ahora! desacelera ahora-
Gritó entre gemidos, mientras su cuerpo comenzaba a contornearse y sus piernas temblaban debajo de las mías, sus brazos flaquearon y estuvo a punto de caer. Desaceleré mis movimientos un momento, pero cuando ya no aguanté más aceleré de nuevo, sintiendo enseguida como se venia en mi mano y como exclamaba de nuevo mi nombre a los cuatro vientos. Segundos después sentí una oleada de calor y una recarga eléctrica llegar desde mi cabeza hasta mi pene y de ahí bajar hasta mis piernas, las cuales flaquearon. Enseguida llegué yo dentro de él. Me separé mientras cayó rendido en la cama, mientras temblaba súbitamente y yo me acostaba encima de él, abrazándolo y continuando con mis besos en su cuello.
-Eres increíble Frankie… increíble…- -Tú también Gee, solo tú me das este increíble placer-
Volteó su rostro para volver a verme. Deposito un pequeño beso en la punta de mi nariz y otro después en mis labios.
-Nada mejor como un orgasmo provocado por la persona que amas- me dijo -Nada mejor que en estos momentos me lo hagas tú a mí- le respondí
Sonrió vehemente, con fuego en su mirada
-Y es que ¿Crees que no quiero? No más déjame recobrar energías y ya vas a ver- -¿insinúas que serás mejor que yo?- -No Frankie, jamás, nadie mejor que tú, ni siquiera yo- -Eres bueno con la boca- -Frankie me ofendes, sobretodo cuando fui yo quien te enseñó todo esto- -¿Y? el aprendiz se convirtió en el maestro- -Más bien, la práctica hace al maestro- -¿Insinúas que he tenido más sexo que tú?- -Si- -Bueno si. Tienes razón, ya hasta perdí la cuenta-
Gerard se levantó con cara de enojado aunque sonriendo, acomodó sus dedos en mi pecho y comenzó a bajar lentamente hasta que llegó a mi pene, lo apretó con fuerza y me preguntó,
-¿Cuántas y cuantos eh?- -Ya te lo dije, perdí la cuenta- -Ah que lastima, el número que me dijeras, iba a ser el número de veces que te la iba a chupar- -¡100!- exclame riéndome -¿Mujeres o hombres?- -100 y no preguntes cuantos de cada cual- -Frankie, me dan celos, dime que ese número no es cierto- -Gee, es que si te digo el número real no voy a disfrutar mucho- -Dímelo, ¿Con cuantos hombres has estado?- -Con uno, contigo solo contigo- -Número acertado- me dijo y después se lo llevó a su boca
Y así pasamos toda la noche. Hasta las dos de la madrugada. Probablemente eso nos traería problemas en el edificio. Es más si tuviera malos cimientos de seguro y hasta se hubiera caído esa noche. Solo exageró. Pero esa noche, realmente valió la pena, tenía que dejarlo agotado, para que así cuando me fuera no se diera cuenta.
Esperé que se durmiera y después empaqué lo que pude de ropa en un gran morral de excursionista. Caminé hasta la puerta y lo observé por última vez, quería devolverme y besarlo, pero probablemente se despertaría. Fui hasta el comedor, le escribí una nota rápidamente y la dejé en la cocina al lado de su celular. Después de eso caminé hasta la puerta, sostuve el picaporte y me detuve a mirar el departamento. Por última vez. Después conduje por largas horas. Hasta que llegué al que por ahora es mi destino final.
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