-Es un beso esquimal- me dijo serio. Tuve que contener una carcajada. Y me había asustado tanto por esto. Alice me miraba a un lado tomada de la mano de Jasper. Emmet y Rose aún no terminaban. -Creo que ya nos demostraron suficiente. Ya pasaron tres minutos- Richard tosió. Emmet y Rose pararon, mi amiga se veía algo ruborizada. -Bien empezaremos por el rey y la reina ¿Qué tipo de beso fue ese?- le preguntó a Edward. -Fue un beso esquimal. Este tipo de besos es originario de las regiones más frías ya que la saliva se congela en estas temperaturas y las personas no pueden juntar sus labios ya que por la resequedad pueden quedar pegados por el hielo, lo que sería muy doloroso- dijo él muy seguro de sí mismo. -Vaya, gracias por la explicación. Vayamos con el siguiente participante. ¿Qué tipo de beso fue ese?- le preguntó a Jasper. -Fue un beso en la mano. Muy formal y muy antiguo usado para demostrar subordinación o respeto. En una pareja significa “te adoro”- Alice estaba sonriendo y miraba a su novio con total devoción. -Y el suyo- dijo Richard acercándose a su hijo. -Pues la verdad no me decidía. Comenzamos con un beso de costado, luego cambiamos a un beso francés. Después seguimos con un beso de tira buzón, luego uno submarino y acabamos con delicioso beso giratorio- Emmet sonreía muy orgulloso. -Pues gracias por la clase magistral de besos, espero que haya sigo muy gráfico para sus demás amigos. ¡¿Qué dicen les gustó la demostración de besos?!- preguntó Richard al público, todos gritaron que si y aplaudieron. -Bien dos puntos para cada uno de los participantes. Los Mosqueteros Sexys acumulan 6 puntos más. Eso que me hace recordar que debemos mostrar las puntuaciones. -El primer equipo Los dioses orgásmicos han acumulado 12 puntos -El segundo grupo, Los Lobos Complacientes tienen 15 puntos -El tercer grupo Feromonas radiactivas llevan 16 puntos -El Cuarto grupo Los Mosqueteros Sexys 20 puntos Y nuestro quinto grupo Las Máquinas Sexuales llevan 11 puntos acumulados y aún falta su última prueba. Y sólo queda un papel así que lo leeré, deberán demostrar su valor y contarnos una anécdota personal o familiar, una anécdota realmente bochornosa. Como siempre tienen tres minutos por cada participante. Jared, uno de los chicos de la reserva fue el primero. -Pues, cuando tenía trece años entré a bañarme al río y había crecida, mis amigos y yo nadamos cerca de la orilla pero yo quise entrar un poco más para demostrales que era buen nadador. La corriente me atrapó y después de nadar con todas mis fuerzas pude salir, pensé que todos me aplaudirían por haber vencido la corriente pero se reían de mí, Seth me señalo para que mirara hacia abajo y… pues no traía calzoncillos, el río me los había quitado y no me había dado cuenta. Estaba allí parado totalmente desnudo enfrente de casi todo el pueblo- todos estallamos en risas y Jared se sonrojó mucho. El siguiente fue Mateus, otro chico quileute. -Bueno a mí me pasó algo muy bochornoso. Yo quería declararme a una chica de la que estaba enamorado esperé mucho tiempo tratando de encontrarla sola porque no quería que los demás vieran, no soy muy bueno con las palabras y me pongo nervioso. Me aprendí incluso un par de poemas. Un día después del crepúsculo y cuando casi estaba oscuro la encontré en la playa, estaba mirando al mar. Me acerqué por detrás y le recité los poemas, le declaré mi amor y le pedí que fuera mi novia. Pero cuando ella se volteó a mirarme… no era ella sino su mamá. Pero por detrás eran idénticas, en serio- todos volvimos a reír, esta vez más que antes, era divertido sólo imaginarse una equivocación tan chistosa. Seth el más pequeño, el menor de los Uley fue el último. - Bueno, nunca había contado esto. Me ocurrió el año pasado. Yo, pues estaba en las caballerizas de la reserva conversando con una amiga… Escuché gritos y silbidos, alguien por allí gritó: ¿una amiga? -Bueno, era mi novia pero aún no la había besado. Como dije estaba en las caballerizas, sentado en los troncos de madera mirando los pequeños potros que habían nacido, ella vino a hacerme compañía, conversamos por un rato… entonces decidí darle un beso. Estaba nervioso y pues, me acerqué a ella… tenía los ojos cerrados y… cuando posé mis labios sobre los de ella… perdí el equilibrio. Caí sobre excremento de caballo- todo el gimnasio explotó en risas, los quileutes no se medían para eso, sus risas eran ensordecedoras. -Jajaja pobre niño, se ve tan tierno- Rose estaba roja de tanto reírse, Alice no podía ni hablar. -Pues creo que nuestros amigos Las Máquinas Sexuales merecen dos puntos por cada historia. Con eso suman 17 puntos- gritó
CONTINUARAA...
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